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Una vez más, cuando nos toca hablar de los trozos de la Historia del automóvil que están alojados en el Museo del Automóvil de Andorra, hablamos de coches que o destacan por su potencia, por su belleza, por ambas cosas o incluso por mucho más, como es el caso del Peugeot 201 que os presentamos a…
Una vez más, cuando nos toca hablar de los trozos de la Historia del automóvil que están alojados en el Museo del Automóvil de Andorra, hablamos de coches que o destacan por su potencia, por su belleza, por ambas cosas o incluso por mucho más, como es el caso del Peugeot 201 que os presentamos a continuación.
Cuando digo “por mucho más” lo digo porque hay modelos que destacan por ser piezas claves en algún episodio importante. En el caso del 201 de la marca francesa, más allá de por su antigüedad, es un coche importante porque permitió reflotar su marca en unos momentos muy delicados.

Lo cierto es que el Peugeot 201, más que otro medio de transporte más, fue el ancla que permitió a la casa del león sobrevivir a la crisis económica global que surgió fruto de la conocida como la Gran Depresión. En este contexto tan delicado, el Peugeot 201 permitió a la marca establecer un nuevo lenguaje de diseño que incluso definiría en gran medida la evolución de la marca hasta hoy día.

Podríamos decir que el cuadriciclo De Dion-Bouton de 1898 que les presentamos aquí es una de las piezas fundacionales de la historia del automóvil. No estamos hablando de un vehículo antiguo más del museo encampadense, estamos hablando de una de las máquinas, a caballo entre un carruaje y un…

“Quan l’automòbil deixa enrere el carruatge”. Aquesta és la millor forma de començar el reportatge del Chenard & Walcker Type TT que trobareu exposat a la planta baixa del Museu Nacional de l’automòbil, doncs simbolitza precisament això ! Tot i que podríem dir que Chenard & Walcker va ser…

A principis del segle XX l’automòbil encara no era el producte industrial que coneixem avui. Cada vehicle era, com és el cas del Doriot Flandrin & Parant Type A que us presentem en aquest espai, una peça construïda gairebé de forma artesanal, fruit d’una combinació d’enginyeria, experimentació…
Presentado en el Salón de París de 1929, justo cuando el mundo se hundía con la Gran Depresión, la presentación del Peugeot 201 supuso un movimiento magistral: fue el primer modelo que adoptaba la famosa nomenclatura de tres cifras con el cero central, una marca comercial que Peugeot registró rápidamente y que ha mantenido como seña de identidad durante casi un siglo.
En el año 1930 el Peugeot 201 no pretendía competir con los lujosos coches de gran cilindrada, sino ofrecer una solución versátil, solvente, resistente, práctica y muy asequible, pensada para una clase media que necesitaba fiabilidad y que no tenía demasiadas opciones disponibles.

El 201 incluía desde versiones sedán o unidades de carreras, hasta modelos utilitarios profesionales (como la furgoneta Boulangère), siendo un modelo que se adaptaba a muchas necesidades y perfiles de uso, un detalle muy novedoso en aquellos años.
El esquema de su propulsor presenta un motor con 4 cilindros en línea, 1.122 cm³ y 23 CV de potencia, con un esquema de tracción trasera. El coche podía alcanzar cerca de los 80 km/h, sobre todo porque pesaba menos de 900 kg.
Aunque las primeras unidades eran mecánicamente bastante convencionales para la época, podríamos decir que el 201 fue el terreno de pruebas para llegar a soluciones que más tarde se convertirían en recursos estándar para el mercado en general. Además, Peugeot entendió que la clave del éxito no era solo el precio, sino la mejora de la experiencia de conducción reforzada con novedades tecnológicas. Por ejemplo, poco después de su lanzamiento la marca introdujo la suspensión delantera independiente, una innovación revolucionaria para los años 30 ya que ofrecía más estabilidad y mucho más confort respecto a los ejes rígidos.

Hoy en día, encontrar un ejemplar de 1930 como el del museo encampadense es encontrar una pieza muy importante, por mucho más que por el coche como tal.
Su mecánica sencilla permite una reparación accesible para los amantes de la restauración, y su estética, con aquellas líneas "de antes de la guerra", así como las puertas llamadas "suicidas" por abrirse enfrentadas (contra el sentido de la circulación) delatan un estilo de vida y una época que, como mínimo, nos debe hacer imaginar cómo se fue motorizando el viejo continente y con él el resto del mundo.
En el caso de la unidad expuesta en el museo andorrano, la sigla SE indica que se trata de una motorización específicamente desarrollada, o en este caso posiblemente adaptada para la competición. Esto encaja con el hecho de que fue una unidad de entrenamientos que había en el mítico Autódromo del Garraf, junto a Sitges.
Apuntar que posteriormente salieron algunas versiones equipadas con el motor SE3, un propulsor de 1.084 cm³ con 30 CV diseñado específicamente para competir.
Disfrutad del Peugeot 201 SE y del resto de joyas del automovilismo de todos los tiempos visitando el Museo Nacional del Automóvil de Andorra. Lo encontraréis en pleno centro de la localidad de Encamp.
Por otro lado, si queréis ver más fichas como esta, desde este otro enlace accederéis directamente a la sección del blog.



